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Road trip por el norte de España: Navarra y País Vasco

Primero de todo contaros que nuestro viaje por el País Vasco fue algo totalmente improvisado. Únicamente teníamos claras tres cosas: queríamos hacer senderismo, queríamos visitar el norte y queríamos hacer alguna noche en el coche. 

Partiendo de aquí, ya os puedo contar que no leeréis el viaje más planificado de la historia. Fue de esos viajes en los que un día antes dices, pues vamos aquí, allí y si nos apetece pues también visitamos esto. Pero nada más, sin reservas previas de alojamiento ni nada.

Un viaje sin fecha de regreso, de los que con total libertad dices “ cuando me canse me vuelvo”. Os puedo asegurar que fue de los viajes que recuerdo con más cariño. 

Empezamos nuestro viaje desde nuestro punto de partida, Reus (Tarragona).

Ese día “camperizamos” nuestro coche como pudimos. Preparamos unas cuantas sábanas, cojines para el coche, y de una manera alocada acabé quitando la parte de abajo del sofá y haciendo un puzzle en el coche para que nos sirviera como colchón al bajar los asientos traseros. Como podéis ver, todo muy low cost

No tenemos ningún equipo de camping por ahora por lo que preparamos unos cuantos cubiertos, un poco de aderezos básicos (sal, aceite, azúcar… ),preparamos nuestras mochilas con bastante ropa de senderismo combinado ropa de manga corta con sudaderas, cogimos nuestras cámaras y pusimos nuestro GPS rumbo al norte. 

Salimos casi al mediodía, hicimos una fugaz parada en Zaragoza para comprar la comida justa para dos días y  tras muchos kilómetros y ver cómo íbamos a perder la luz decidimos hacer noche en uno de los pueblos que encontramos de camino, Sos del rey católico.

pernocta en navarra
Pernocta en Sos del rey católico

Allí estuvimos buscando un lugar adecuado para estacionar y acabamos al lado de una autocaravana detrás de la Iglesia montando entre risas nuestro fuerte en el coche. 

Ya nos puedes imaginar en mitad de la oscuridad poniendo clips y pinzas por todos lados para sujetar unas mantas que no se querían sujetar para que nos dieran algo de privacidad, intentando montar una cama de la mejor manera posible entre tantas bolsas que llevábamos y dando tumbos porque no encontrábamos la posición para dormir. Tengo que confesar que esa noche casi no dormimos, pero fue toda una experiencia.  

(Si vais con tiempo os recomiendo visitar este lugar, ya que no nos dimos cuenta hasta que nos fuimos de que era un pueblo precioso).

La selva de Irati – Navarra

Al día siguiente nos despertamos con los primeros rayos y nos dirigimos a nuestro primer destino, la Selva de Irati.

La Selva de Irati se encuentra en el pirineo Navarro-Francés y es el segundo hayedo-abetal más extenso y mejor conservado de Europa después de la Selva Negra de Alemania.

Cuenta con unas 17.000 hectáreas en las que se concentran las reservas naturales de Mendilatz y Tristuibartea y la reserva integral de Lizardoia. 

Hay varias entradas sin embargo nosotros nos decantamos por la del pueblo Ochagavia por el acceso del Valle de Salazar ya que cuenta con un punto de información, merenderos y lugar de acampada si así lo deseas. 

IMPORTANTE: El acceso a la selva de Irati es con un pago contributivo para el mantenimiento de estos bosques vírgenes.

Si vienes con coche únicamente de visita el importe es de 5€ por vehículo sin embargo, al quedarte alojado en el camping o hacer uso de su restaurantes el precio es menor. En nuestro caso finalmente nos costó solo 2€. Además te entregan una guía para que puedas hacer los senderos que más te interesen. 

Poder pasear por ese terreno tan virgen nos encantó.

Al haber diferentes rutas y dificultades, cada paisaje era distinto. Frondosos bosques verdes que parecían sacados de cuentos, grandes praderas donde podías encontrar variedad de animales pastando (nos contaron que en determinadas épocas los granjeros dejaban allí a los animales para mayor libertad), senderos que rodeaban el pantano de Irabia, etc. Toda una experiencia. 

Irún y San Sebastián

Nuestro siguiente objetivo después de pasar dos noches durmiendo en el coche fue buscar un alojamiento para poder ducharnos. Como coincidían en fechas de nuestro aniversario de pareja finalmente nos decantamos por uno más bonito y caro de lo normal, aunque os he de confesar que todos los alojamientos estaban subidos de precio por la zona que buscábamos  (San Sebastián). 

Nos decantamos por el Ibis Irún en Irún, donde nos quedaríamos las siguientes dos noches para reponer fuerzas. La habitación era preciosa pero si algo tengo que destacar de ese alojamiento eso es el desayuno. Qué maravilla de desayuno. 

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Playa de la Concha – San Sebastián

Durante la estancia visitamos San Sebastián, sobre todo por la zona de casco antiguo y la playa de la Concha. Allí nos dimos cuenta al ver tanta gente que habíamos decidido coger un hotel justo en mitad del festival anual de cine dónde vienen tantas celebrities por lo que pronto entendimos la gran inflada de precios. Si vais alguna vez, comprobad no coincidir antes con algo así 😅

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Mapa turístico San Sebastián

Por otro lado si no tenéis mucho tiempo os recomendamos parar en el puesto de información que hay justo en la playa para que os entreguen un mapa de la zona y os dejéis recomendar por sus habitantes 😊

Playa de itzurun de Zumaya

Después de haber visitado una ciudad, lo que teníamos claro era que queríamos seguir viendo paisajes naturales del norte.

Siempre hemos dicho que cuando visitásemos el norte querríamos ir a alguno de esos espectaculares lugares donde se rodaron escenas de la serie Juego de Tronos por lo que pusimos rumbo a Zumaya que era el más próximo. 

Al llegar nos quedamos maravillados de las preciosas formaciones que se veían en la propia playa, ver con tanto detalle las capas de la propia tierra recordando a la vez que es increíble disfrutar de estos paisajes tan cerca de nosotros sin necesidad de aviones.

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Playa de Zumaya

Nos enamoramos. Creo que no lo puedo describir de otra manera. 

No tanto de la playa en sí con ese tipo de roca tan característica en placa que era increíble creer que sea algo hecho por la naturaleza, si no de sus increíbles acantilados. Nunca habíamos visto algo así.

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Acantilados de Zumaya
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Vistas desde el acantilado en Zumaya

Parecía que estuviésemos en Escocia o Irlanda sin yo haber ido a ningún lugar así. Pero si tuviese que describir cómo siempre me he imaginado esos dos lugares sin duda hubiese sido como ese mismo lugar. 

Hacía de esos días nublados con algo de viento, los olas chocando sin cesar contra la roca, erosionado cada vez más. Subimos por la colina de la iglesia para poder ir al punto más alto del acantilado y poder maravillarnos de todo el paisaje. De esa sensación tan mágica a libertad. 

Sin duda, y coincidimos ambos en este sentido, fue el lugar más bonito de todo nuestro viaje. O si más no, el que sentimos más especial para nosotros.

Aprendiendo a hacer surf – Ermita de San Juan de Gaztelugatxe

Una vez de regreso al coche decidimos que ya que estamos en el norte queríamos probar el surf. 

Nos pusimos a tope buscando alguna oferta que pudiésemos aprovechar y nos encontramos con Moana Surf Hostel un lugar donde ofrecían clases y a la vez alojamiento lo cuál nos llamó mucho la atención. 

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Moana Surf Camp

Llamamos para informarnos de la oferta y ver un poco en qué consistía el paquete que comercializaban ya que no eran únicamente clases si no toda una experiencia de campamento y nos comentaron que justo ese mismo día empezaban el curso de una semana y que si queríamos apuntarnos teníamos que presentarnos antes de X hora y así podríamos seguir las clases desde el principio.

Fue todo muy repentino pero ajustándolo a una duración de 2 días con sus  2 noches nos salió muy bien (129€ por persona con comidas incluidas). 

Hicimos de todo, surf, skate, yoy (otro tipo de tabla de skate), yoga… incluso un poco de teoría del surf para entender un poco la historia y el funcionamiento de las corrientes marinas. 

Lo que nos llamó mucho la atención de este programa es que justo también hacían excursiones y el primer día coincidía con un lugar que queríamos visitar, la ermita de Gaztelugatxe (otro escenario muy conocido de Juego de Tronos). Cada semana suelen cambiar el programa por lo que realmente tuvimos mucha suerte.

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San Juan de Gaztelugatxe

Gaztelugatxe es impresionante. 

Se trata de un islote unido a la costa a través de una larga escalinata de piedra de 241 peldaños en el que arriba del todo se encuentra una iglesia que desgraciadamente ha tenido que ser reconstruida en múltiples ocasiones tras varios incendios y batallas. 

Es tradición que al llegar a lo más alto se haga sonar la campana tres veces para atraer a la buena suerte y ahuyentar a los malos espíritus por lo que no olvidéis hacerlo cuando vayáis de visita 🙂 

Esta tradición se ha ido consolidando con el tiempo, sin embargo a nosotros nos contaron que inicialmente se tocaba la campana para advertir al pueblo que los pescadores ya volvían a casa tras largos meses fuera.

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Vistas desde la ermita de San Juan de Gaztelugatxe

La verdad es que nos llevamos un muy bonito recuerdo de Moana, nos tocaron unos compañeros increíbles, el personal era lo más, el lugar precioso y la comida lo mejor de lo mejor ya que la hacía la propia dueña del lugar, una señora mayor de las de toda la vida que procuraba que nos lo comiéramos todo.

Un consejo que os queremos dar, es que si hacéis este tipo de campamentos intensivos los hagáis al principio de vuestro viaje porque nosotros al ser al final ya llevábamos el cansancio acumulado que suele comportar viajar y de verdad, el surf es mucho más sacrificado y difícil de lo que parece (jajaja). 

De regreso a casa – Bosque de Oma

Para finalizar nuestro viaje (aunque querríamos haber llegado a ver la capital vasca) decidimos acercarnos a ver el bosque de Oma. 

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Bosque de Oma

Este bosque es un lugar mágico en el que los árboles están pintados creando figuras a través de la perspectiva de un conjunto. Su autor, Agustín Ibarrola, quiso reflejar 47 obras de arte repartidas en 4 hectáreas por todo el barrio de Oma, de ahí el nombre. 

No es posible el acceso directo en coche por lo que deberéis dejarlo en una zona habilitada que se encuentra justo al principio.

El camino hacía el bosque es un poco largo y cuenta con varias cuestas que nos hicieron sacar la lengua más de una vez pero disfrutamos mucho de las vistas del atardecer en el bosque. Eso sí, os recomendamos ir por la mañana porque volver a oscuras fue toda una aventura.

Y hasta aquí toda la ruta que seguimos por el norte. Todos los lugares que visitamos eran gratuitos a excepción de la selva de Irati que cuenta con la contribución simbólica por mantenimiento que os he contado. 

La verdad es que os recomendamos todos y cada uno de los lugares a los que fuimos y esperamos poder traer más viajes de este tipo por el blog. 

¡Nos vemos pronto!